Nunca entregues un animal sin verificar a quien lo reclama.
Pide señas que no estén publicadas —una cicatriz tapada por el pelo, un diente partido, cómo reacciona a su nombre— y encuéntrense en un lugar público o en un refugio. Quien de verdad conoce al animal sabrá responder. Si alguien insiste en que le entregues el animal sin verificar, o te pide dinero, repórtalo.